Ya no eres quien solía conocer. Quizás pretendí demasiado de tu amor empalagoso. Que iluso fui. No naciste para amar a nadie. Personaje siniestro de corazón de piedra. Tu piel huele a mentira. Cuantas palabras vacías salen de esa boca que tan bien sabe besar. Alma macabra que se encarga de causar dolor. Tus abrazos engañosos me hacían sentir protección, cuando todo alrededor tuyo era destrucción.
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